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Reflexología > Reflexología Podal > El estrés
Nuestro organismo está preparado para hacer frente a situaciones de emergencia.
Cuando se activan las señales de alarma, como cuando estamos en peligro, nuestro sistema nervioso - que es quien se encarga de recibir lainformación, procesarla y producir una respuesta - pone en marcha diferentes mecanismos internos para que podamos hacer frente a esas demandas, de manera que en nuestro cuerpo se activa aquello que nos permita hacer frente a la situación, y desactiva todo aquello que no es realmente necesario en ese momento. Todo ésto lo hace segregando determinadas sustancias (glucocorticoides, adrenalina) que llevarán las órdenes con los cambios necesarios a los diferentes órganos.
Por eso notamos que nuestro corazón late más rápido (así lleva más cantidad de sangre a los músculos, para lo que se pueda necesitar), nuestra vista y oído son más agudos, los bronquios se dilatan y la sudoración aumenta. Por contra, los procesos como la digestión y la reproducción pasan a un segundo plano.
Para lo que nuestro cuerpo no está preparado es para mantener esta situación durante mucho tiempo. Esta respuesta natural que el organismo tiene ante una situación de amenaza altera su equilibrio, aunque si la duración es corta, es totalmente capaz de recuperarse. Los problemas comienzan cuando la situacion de amenaza se mantiene en el tiempo, en función de los recursos de la persona para afrontar el estrés: si los mecanismos que se ha sobreactivado llegan al agotamiento, el desequilibrio creado predispone al individuo a sufrir un deterioro de la salud alterando el sistema nervioso, hormonal y deprimiendo el sistema inmune.
EL ESTRÉS Y LOS NIÑOS
Se estima que aproximadamente, un 10% de los niños entre 7 y 14 años en nuestro país sufren de estrés. La falta de experiencia y de madurez para adaptarse a los cambios generados en algunas situaciones, o para la resolución de problemas, hace que lo que para un adulto puede ser insignificante, para el niño se traduce en una importante repercusión en sus sentimientos de seguridad y confianza.
El dolor, la enfermedad, la pérdida de un ser querido, percibir el estrés en los padres (durante una separación, por pérdida del trabajo o mientras existen problemas económicos en casa, por ejemplo) pueden resultar muy estresantes para el niño, así como los cambios que se originan a su alrededor a raíz de estos acontecimientos. Si ya resulta complicado manejarlos a un adulto, mucho más para los pequeños, ya que no han tenido aprendizaje previo y puede que tampoco reciban el apoyo necesario. Esto hace más difícil que puedan afrontar la situación y salir airosos.
Estas son algunas de las consecuencias:
Gran cantidad de agentes amenazantes/estresantes pueden producir estas reacciones en el organismo y se engloban en 3 grandes grupos:
•El entorno. Factores ambientales: ruido excesivo, temperaturas extremas, aglomeraciones, horarios rígidos, etc. Relaciones con los demás: normas de conducta, exigencias por parte de los demás y otras amenazas a nuestra autoestima y seguridad.
•Fisiológicos. Enfermedades, accidentes, épocas transitorias en la vida (adolescencia, menopausia, envejecimiento), dietas restrictivas, trastornos del sueño, etc.
•Psicológicos. Nuestra manera de afrontar las situaciones, de integrar las experiencias, la forma de ver el futuro, o simplemente la anticipación a determinadas situaciones que ponen en marcha sistema de alarma, antes de que aparezca el estímulo.
¿Cómo ayuda la Reflexología?
También se utiliza el apoyo de otras técnicas, como las Flores de Bach y la Relajación, que ayudan a la persona a gestionar mejor sus emociones y lograr relajación profunda.