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Reflexología > Reflexología Podal
La Reflexología consiste en estimular y movilizar los procesos de autocuración del cuerpo a través del masaje de zonas y puntos reflejos que se localizan en diferentes lugares del organismo.
La técnica más conocida es la Reflexología Podal que, como su propio nombre indica, trabaja fundamentalmente los puntos existentes en los pies. La Reflexología contempla a la persona de forma global, de manera que incide en todos sus campos: fisico, mental y energético. Gracias a este peculiar funcionamiento y filosofía es posible lograr el equilibrio necesario para que todo el organismo funcione adecuadamente.
Si hay algo en lo que la Reflexología puede ayudarnos es en mejorar nuestra calidad de vida y mantenerla.
Tanto si los trastornos son agudos como crónicos, esta técnica sirve de apoyo y mejora, en muchas ocasiones, notablemente, la condición en que se encuentra la persona.
Realmente, todo el mundo. Personas de cualquier edad (desde el nacimiento hasta el fin de nuestro recorrido) y con los problemas más variados, ya que en la mayoría de los casos se obtiene al menos, una visible mejoría. Además, es una técnica sin efectos secundarios y con escasas contraindicaciones.
Muchos, tanto los físicos como los psicológicos. Pensemos que la Reflexología trabaja en todos los niveles de la persona.
Por ese motivo, pueden tratarse igualmente dolores de todo tipo: articulares, musculares, de cabeza, alergias, estreñimiento, dolencias en cualquier parte del cuerpo, así como trastornos del estado de ánimo, del sueño, ansiedad y un largo etcétera.
Porque no tiene efectos secundarios.
Además, los niños suelen reaccionar rápidamente al tratamiento.
¿Puedo tratarme con Reflexología si ya estoy siguiendo otros tratamientos?
Sí. Es perfectamente compatible con otros tratamientos naturales o alopáticos.
BENEFICIOS DE LA REFLEXOLOGIA: