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La Reflexología ha demostrado en muchas ocasiones que puede, no solo aliviar muchas de las dolencias que aparecen durante el embarazo, sino que también ayuda a prevenirlos.
La Reflexología ayuda al organismo a:
El ser humano es un complicado y eficaz conjunto de sistemas que tiene autonomía para proveerse a sí mismo de todo lo que necesita. A pesar de ello, en ocasiones se producen desajustes, aunque precisamente durante el periodo del embarazo y la lactancia, la ingesta de fármacos está desaconsejada (aún los más inocuos), excepto circunstancias específicas.
Durante el embarazo, la mujer sufre importantes y constantes cambios en su cuerpo y su mente para adaptarse a la nueva situación: la gestación de una nueva vida y el nacimiento.
Pensemos que éste es un proceso natural, para el que todas las mujeres están genéticamente preparadas, por lo que no puede considerarse una enfermedad.
A medida que esos cambios se suceden, pueden aparecer síntomas e incomodidades que con la Reflexología se puede mejorar en unos casos, y evitar en otros, de forma segura y eficaz:
El trabajo reflexológico con una embarazada implica: prudencia a la hora de aplicar los tratamientos, ya que en las primeras 12-14 semanas de embarazo existe mayor riesgo de aborto; conocimiento de su estado de salud y características individuales; tener presente que hay complicaciones severas (placenta previa, toxemia, hemorragias, etc.) que requieren actuación médica urgente.
Reflexología en el parto
El organismo de la futura madre tiene todos los elementos necesarios para que el nacimiento del bebé se produzca de la forma más natural y menos dolorosa posible.
Cuando comienza el proceso del parto y el feto ejerce presión sobre el cuello del útero, el hipotálamo comienza a segregar la hormona oxitocina, que por medio de la sangre llegará hasta el útero y se encargará de mantener la frecuencia e intensidad necesaria de las contracciones uterinas que culminarán con el nacimiento del bebé.
Cuando la madre siente miedo o estrés durante este proceso, se segrega adrenalina, que hace que se inhiba la secreción de oxitocina. Entonces, las contracciones pasan a ser menos regulares y ésto dificulta la dilatación.
La Reflexología puede intervenir en éste y otros procesos: